Fábulas Estúpidas
domingo, 5 de febrero de 2012
La zorra y el pájaro
La zorra caminaba lentamente en medio del bosque, buscando algo que comer pues hace horas que su estomágo se encontraba vacío. El trino de un pájaro llamó su atención e hizo que volteara hacia arriba, donde un pequeño azulejo gorjeaba feliz sobre la rama de un árbol.
"Ahora si, ya la hice" pensó la astuta zorra.
-Hola-le dijo al pequeño pájaro que la miró con desconfianza-. ¿Cómo estás?
-Bien-respondió el otro.
-¿Por qué no bajas para que platiquemos?-preguntó la zorra.
-No gracias-contestó el pajarito.
-Vamos-insitió la zorra-. Será divertido.
-No, porque me vas a comer-dijo el pájaro.
-¡Claro que no! Jamás haría eso-le aseguró ella.
El pájaro la miró un instante y luego bajó. Entonces en menos de dos segundos, la zorra ya había saltado sobre él y se lo había devorado.
Moraleja: Ver moraleja en comentarios.
domingo, 29 de enero de 2012
miércoles, 25 de enero de 2012
Historias de Cipriano Hernández
Una vez Cipriano Hernández entró a trabajar a una fábrica de botellas y lo pusieron a manejar la maquinaria, que era una cosa por donde entraba el vidrio y luego del otro lado salían las botellas y llegaba un camión a cargarlas y así.
Total que va llegando la hora del receso y Cipriano Hernández se va en corto a comer una torta de chorizo con frijoles negros, pero se le había olvidado apagar la máquina por lo que esta continuó con el proceso y se atascaron todas las botellas; como los camioneros también habían ido a comer, no había quien las recogiera y así. No no no no no, ¡que desorden se hizo!
El encargado de piso regresó de la comida y al ver tal desastre, que va llamando a Cipriano Hernández para pedir una explicación:
-Oye morro, ven para acá.
-Dígame-contestó Cipriano Hernández.
-A ver, ¿qué es todo esto? ¡Las botellas se acumularon y se quebraron todas, mijo!
-Híjole, si es cierto. No pues chale.
-Ahora te vas a quedar a trabajar turno extra por causar este estropicio, ¡pero ni creas que te voy a pagar! No manches, todavía que se te olvida apagar la máquina.
Cipriano Hernández se quedó callado por un momento, como considerando la posibilidad de hacer el turno extra. Sabía que lo había arruinado y prácticamente no tenía otra opción. Así que con el semblante, le dirigió una mirada a su supervisor, avanzó lentamente hasta la salida y se paró en la tienda de la esquina para comprar una cerveza.
Nunca más volvió a la fábrica y anduvo desempleado 3 meses, hasta que consiguió chamba en una empaquetadora de gallinas.
Total que va llegando la hora del receso y Cipriano Hernández se va en corto a comer una torta de chorizo con frijoles negros, pero se le había olvidado apagar la máquina por lo que esta continuó con el proceso y se atascaron todas las botellas; como los camioneros también habían ido a comer, no había quien las recogiera y así. No no no no no, ¡que desorden se hizo!
El encargado de piso regresó de la comida y al ver tal desastre, que va llamando a Cipriano Hernández para pedir una explicación:
-Oye morro, ven para acá.
-Dígame-contestó Cipriano Hernández.
-A ver, ¿qué es todo esto? ¡Las botellas se acumularon y se quebraron todas, mijo!
-Híjole, si es cierto. No pues chale.
-Ahora te vas a quedar a trabajar turno extra por causar este estropicio, ¡pero ni creas que te voy a pagar! No manches, todavía que se te olvida apagar la máquina.
Cipriano Hernández se quedó callado por un momento, como considerando la posibilidad de hacer el turno extra. Sabía que lo había arruinado y prácticamente no tenía otra opción. Así que con el semblante, le dirigió una mirada a su supervisor, avanzó lentamente hasta la salida y se paró en la tienda de la esquina para comprar una cerveza.
Nunca más volvió a la fábrica y anduvo desempleado 3 meses, hasta que consiguió chamba en una empaquetadora de gallinas.
domingo, 22 de enero de 2012
jueves, 19 de enero de 2012
El sol y la pantera
Una pantera caminando estaba bajo los fuertes rayos del sol, alzó su cabeza oscura hacia el astro y suplico con voz cansada:
-Oh, si tan solo dejaras de castigarme de esta manera. Tu calor excesivo me hiere y me seca la boca, eres cruel sol, por torturar a las criaturas con tus rayos mortíferos.
El sol al escuchar su queja respondió:
-Mi trabajo es proporcionar calor y luz a todas las criaturas del mundo, no veo en que te molesta mi propósito.
-Se bien que esa es tu tarea-dijo la pantera hastiada-, pero si tan solo no te lo tomaras tan en serio... ¿podrías bajar la intensidad? En serio me estoy asando y de seguir así, terminare por desmayarme y los cuervos no tardaran en venir hacia mí, esperando mi muerte.
-No puedo hacer eso-dijo el sol-, el calor es tal cual debe ser. Además, si eso sucede no es mi problema.
La pantera gruñió frustrada y exclamó:
-¡Por eso me gusta más el invierno!-y siguió caminando.
Largas horas pasaron mientras la pobre seguía avanzando, agotada ante el inmenso calor que hacía.
-Estúpido sol-refunfuñó malhumorada.
Moareja: Ver moraleja en comentarios.
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